Del Ritz a los altares. Apuntes sobre la beatificación de Enrique Shaw

* Franco Olmos Rebellato* y *Hugo H. Rabbia*

Una imagen que suele venir a la mente al momento de referirnos al mundo empresarial es aquella que lo vincula exclusivamente con la búsqueda de eficiencia, racionalidad y maximización de beneficios. De alguna manera pensamos, por lo menos de forma estereotipada, en hombres y mujeres de negocios cuya motivación principal es el afán de lucro.

Ahora bien, en este contexto, ¿qué lugar puede tener la religión, si es que lo tiene, en cualquiera de sus formas, entre el empresariado argentino? ¿Es posible pensar la vida laboral, y en particular la de los altos gerentes y directivos, impregnada por creencias religiosas y espirituales? ¿O, por el contrario, la vida de empresa exige separar y relegar estas creencias a otros momentos? ¿Es acaso el rédito económico lo único que importa en estos ámbitos?

Para empezar a delinear una respuesta posible a estos interrogantes, nos parece oportuno recuperar sintéticamente algunos aspectos de la vida de Enrique Shaw, empresario católico que fue noticia esta semana por haber recibido la aprobación del papa León XIV para su beatificación. Su llegada a los altares resulta llamativa, no tanto por el hecho de tratarse de un laico, sino por su actuación como empresario proveniente de una familia de clase alta argentina (1). Repasemos brevemente su caso. 

Semblanza de un empresario católico

Enrique Ernesto Shaw, hijo de Alejandro Shaw y Sara Tornquist, nació en el famoso y lujoso Hotel Ritz de París en el año 1921. De joven pasó por la Armada Argentina donde entró en contacto con la lectura de un libro sobre doctrina social de la Iglesia. Ese hecho es reconocido en sus distintas biografías como un punto de inflexión en su vida, un momento en que redirecciona su vocación y se aleja de a poco de la vida militar para acercase a las preocupaciones de la vida obrera.

Lejos de la Armada, su vocación se encontraba en las fábricas junto con los obreros. O al menos esa era su búsqueda inicial. Tales eran sus ansias que, como relatan sus biógrafas Locatelli y Suárez (2025, p.45), “hasta pretendía ser tripulante en algún barco, ya que quería saber cómo se vivía con los problemas económicos de los trabajadores”. Sin embargo, como sabemos, su carrera siguió un camino bien diferente.

Tras darse de baja de la Armada recibe la oferta del tío de su esposa, Cecilia Bunge, para trabajar en su empresa: Cristalerías Rigolleau, en aquel momento una importante firma perteneciente al sector del vidrio. Shaw acepta e inicia el trabajo sin asumir un puesto jerárquico. Quien lo ayuda a tomar esta decisión, la cual implicaba dejar atrás su deseo de vida obrera para orientarse al mundo corporativo, es monseñor Reynold Hillenbrand de Chicago. Él le indicó que “los empresarios también tenían que ser evangelizados y que de ellos dependía la posibilidad de resolver el gran problema humano de la desocupación” (Shaw de Critto, 2017, p.43).

Hacia allí orientó buena parte de sus esfuerzos. De este modo, durante su vida participó en diversos proyectos empresariales y religiosos del catolicismo de su tiempo. Quizás la iniciativa más significativa que sintetiza sus inquietudes fue la fundación, junto con otros empresarios vinculados a la Acción Católica, de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), organización de la que fue su primer presidente. La ACDE se propone como una institución puente: busca traducir los principios de la doctrina social de la Iglesia al ámbito concreto de la gestión empresarial. Por lo tanto, puede ser pensada como una especie de apostolado en el mundo empresarial. 

La figura de Shaw, quien fuera declarada venerable por el papa Francisco, encaja bastante bien en los llamados denodados que realizó este para promover un capitalismo más humano, justo y solidario. Parece constituir, de alguna manera, una fuente de legitimación moral de “otra forma” de hacer negocios, con la cual algunos empresarios católicos en la actualidad buscan distinguirse.  

Recepción de Enrique Shaw entre el empresariado católico

Nuestro primer contacto con las élites empresariales católicas y el mundo ACDE, especialmente cordobés, se dio entre 2019 y 2020 mientras desarrollábamos un proyecto de investigación sobre las creencias del empresariado local (el cual dirigió el Dr. Rabbia y fue financiado por la Universidad Católica de Córdoba). Shaw aparecía en alguna de esas primeras entrevistas como una figura que promovía “que los empresarios pongan las virtudes por delante de los negocios” (entrevista a Abraham, empresario desarrollista, socio de ACDE Córdoba, junio 2020) (2). Luego, el proyecto fue profundizado a partir del 2021 gracias a una beca doctoral del CONICET (organismo que hoy enfrenta un fuerte ajuste de parte del gobierno nacional) obtenida por el Lic. Olmos Rebellato. En parte, Enrique Shaw continuó apareciendo a menudo en el trabajo de campo desarrollado por Franco.

Para conocer más sobre esta asociación Franco empezó a escuchar una serie de podcasts llamados “Reflexión mensual de ACDE”. En uno de estos audios su asesor, el padre Daniel Díaz, analizaba una frase de Shaw en donde afirmaba que “el empresario ha de ser Cristo en la empresa”. Por su simpleza y contundencia, parecía que condensaba la misión del grupo. Así que decidió preguntar en las entrevistas por la opinión que tenían sobre ella. Esto le permitió utilizarla como una forma de explorar la recepción del legado de Shaw (sus ideas) entre las élites empresariales católicas y también como una oportunidad para que se explayaran sobre los modos de integrar su fe en el ámbito económico.

Para entender mejor su alcance, repasemos algunas reacciones a la pregunta. Zacarías, un empresario minero que participa en ACDE Córdoba, toma ideas de Shaw y va más allá al indicar que “el cristiano tiene que ser un Cristo en la sociedad”. En esta mirada, la fe no reconoce fronteras; no es posible relegar las creencias. Así lo expresa:

La empresa es uno de los ámbitos y me parece muy valioso de Enrique Shaw haber dejado en evidencia que la empresa es uno de los ámbitos, no un ámbito que esté fuera de la sociedad. Es uno de los ámbitos. Pero creo que esa frase de Enrique Shaw es una fase que seguramente él hubiera validado esto también: el cristiano tiene que ser un cristiano en todos lados. 

¿Cómo llevar esto a la práctica? Zacarías nos da unas pistas. Primero aclara que “Cristo es un horizonte”. Y señala que una forma puede consistir en “evangelizar tratando de dar el ejemplo, tratando de que cuando te vas la gente diga mirá este tipo es franco, no es escondedor, etc”.

En esta línea, Elías, empresario del sector tecnológico (no pertenece a ACDE, aunque ha frecuentado sus eventos) se muestra de acuerdo con la frase y destaca a Shaw como una persona que ha podido aplicarlo en su vida. Además, sugiere que para poder “ser Cristo en la empresa” tenés que “entregarte a los demás, o sea, realmente buscar servir y no ser servido en la empresa. Es super importante”. Para él, Shaw es sin lugar a duda un ejemplo a seguir, “un gran ideal para que nosotros podamos imitar y buscar servir con el poder que tenés”.

Veamos una respuesta más. Para Simón, ex presidente de ACDE Córdoba, Shaw es un modelo a seguir, pero su frase le queda “muy grande”. En su lugar prefiere adaptarla a su realidad: “llevar a Cristo a la empresa o acercar la empresa a Cristo. Creo que ese es el gran propósito de la coherencia cristiana”. Además, destaca, como en el fragmento de Zacarías, la importancia de la “coherencia” que lleva a integrar los distintos ámbitos de la vida: “si yo no integrase mi trabajo a mi creencia, mi fe es como que se me desmorona, o sea, no lo podría sostener”.

Si bien la imagen de Shaw está presente prácticamente en todas actividades de ACDE, tanto a nivel nacional como provincial, durante el trabajo de campo que desarrolló Franco para su investigación doctoral fue una rareza encontrarse a un empresario que tenga una estampita o un altarcito dedicado al empresario de Rigolleau. Solo en un caso se encontró un gerente que tiene una imagen enmarcada del “santo” al que le pide consejo y lo acompaña en sus actividades diarias. Aunque resulta difícil de prever, quizás en un futuro, sobre todo a partir de la beatificación y los esfuerzos de ACDE y de la Iglesia, empiece a extenderse en estos ámbitos católicos esta práctica que solemos asociar a las devociones populares. 

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Fuente: fotografía tomada por Olmos Rebellato.

Cierre

Los fragmentos expuestos en este escrito constituyen una muestra condensada de cómo la figura de Shaw ha aparecido en nuestros trabajos de investigación reciente. Mientras destacó como una referencia ineludible para algunos referentes del empresariado local durante el contexto de pandemia, en el caso de la investigación doctoral posterior de Olmos Rebellato, las palabras de los tres empresarios aquí recogidas, con matices, coinciden en tomar a Shaw como un modelo de empresario católico digno de ser imitado. A su vez, las palabras de los entrevistados ilustran la vigencia de la religión entre gerentes y directivos de empresa de Argentina. En estas circunstancias resulta imposible sostener la idea de que la fe se reduce a un domingo de misa o a un rezo aislado. Al contrario, el catolicismo impregna cada uno de los aspectos de la vida de las personas que colaboraron con el estudio. Sin duda, la empresa no puede quedar al margen.

Para cerrar nos gustaría plantear algunos interrogantes que se desprenden del proceso de beatificación de Shaw. ¿Será un beato -y probable santo- cuya popularidad esté limitada al ámbito de las élites empresariales católicas? ¿Qué tipo de repercusión tiene o puede llegar a tener por fuera de estos sectores? Dada la preocupación que demostró Shaw por la vida de los trabajadores, ¿es posible algún tipo de reapropiación de su legado desde estos sectores? ¿A quién busca interpelar en particular la Iglesia católica con este acto de beatificación?

Notas

(1) Para profundizar sobre el tema, puede consultarse el artículo publicado por Rebellato (2024).

(2) Los nombres de las personas han sido modificados para preservar su identidad. En su lugar utilizamos aquí nombres con referencias bíblicas. .

Referencias

Locatelli, N. y Suárez, C. (2025). Enrique Shaw. El apóstol de los empresarios. Catarsis.

Olmos Rebellato, F. (2024). Testimonio y figura de Enrique Shaw entre el empresariado católico. Cultura y Religión, 18, 1-21.

Shaw de Critto, S. (2017). Viviendo con alegría. Testimonios y breve biografía de Enrique Shaw. Claretiana.

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