Diario de Campo: Los Ángeles, Abril 2026

*Gustavo Morello*

No entiendo a Los Ángeles. Es una ciudad que me es ajena. No se puede hacer nada caminando, hay que ir en auto a todos lados, el transporte público es escaso. Y lo que me resulta más extraño es que es una megaciudad, como México o Nueva York, pero vacía. Como si no viviese gente. Los autos se embotellan en las autopistas, pero no hay tráfico en las calles internas o en las avenidas de los barrios. Poca gente cuando caminé por el centro, incluso pocos homeless (que fueron un problema hace algunos años). Una ciudad enorme, pero vacía, con un centro despoblado. O eso parece.

En el centro de esta metrópoli hay varios lugares religiosos destacados. El principal para América Latina es, sin duda, Azusa Street. En esa esquina, en 1906, había una iglesia evangélica en la que comenzó la efusión del Espíritu que dio origen al pentecostalismo mundial. Desde esa modesta iglesia, llegó a América Latina.

No vi ningún monumento fuera del edificio actual que recordara la antigua misión, o su relevancia para el pentecostalismo global. Sólo una placa urbana oficial que marca el hito histórico en un poste de luz, la marca histórica dice: “Azusa St., Mission / Site of the Azusa St Revival from 1906 to 1931 / Cradle of the Worldwide Pentecostal Movement.” Junto a esa marca, hay un cartel de la policía avisando que video-monitorean la seguridad de la zona, y otro que autoriza el estacionamiento por dos horas. Y la placa con el nombre de la calle, Azusa en la esquina con San Pedro. Toda una ironía eclesiástica del urbanista que juntó en la misma esquina al pentecostalismo con el Vaticano.

De la estructura original no queda nada. El espacio hoy está ocupado por la “Prayer Tower”, un edificio de unos 370 metros cuadrados, de dos plantas. El espacio cuenta con un amplio lobby, un salón de oración y oficinas. En el lobby, tres carteles que narran el evento bíblico de Pentecostés, el revival de 1906, y el ministerio hoy, a cargo del pastor Niko Njotorahardjo en Indonesia y Brasil. Si bien es un edificio que dialoga con la arquitectura de Los Ángeles, no es un local “angelino” solamente, lo sostienen desde Indonesia, y el día que lo visité había una familia brasilera y una pareja asiática visitando el lugar.

Si bien es de una arquitectura totalmente diferente, por su monumentalidad, tamaño y estilo, la catedral católica Nuestra Señora de los Ángeles también juega con los edificios que la rodean. La nave, diseñada por el arquitecto José Rafael Moneo, tiene una altura equivalente a 11 pisos. Es una iglesia que dialoga con sus vecinos: la municipalidad, los tribunales, la corte del estado de California, la policía, la prensa, los bancos, las consultoras, las autopistas que corren soterradas por los costados. No creo que un templo así tenga sentido fuera de esta ciudad. Es, ediliciamente, la catedral de Los Ángeles.

El edificio de la catedral es enorme, pero a la vez muy devoto; un espacio de silencio y recolección que, al menos a mí, me invitó a rezar, en medio de LA. Se celebran misas dominicales en 42 idiomas. Había gente en la nave mayor, sentados en silencio, otros caminando lentamente, mirando; y unos 10 o 15 esperando para confesarse. Las paredes laterales tienen tapices monumentales, casi la única decoración fuera del altar mayor, con imágenes de santas y santos, cuyos rostros fueron recreados a partir de fotografías de vecinos de la ciudad.

El emplazamiento de la primera iglesia católica en la ciudad está a unas pocas cuadras, bajando una cuesta, en la zona de El Pueblo, donde LA fue fundada. Una distribución más española, plaza mayor e iglesia. En la capilla, construcción del 1800, remozada en los 2000, había un ritual de adoración del Santísimo y unas 15 personas rezando. Por el estilo y tamaño, una iglesia que podría estar en cualquier pueblo o barrio latinoamericano. En las cuadras que caminamos, había poca gente en las calles. Algunos homeless.

En mi recorrido, caminé por South Los Angeles St., una calle con muchos locales de venta al por mayor. Casi todos los negocios vendían productos “latinos”: banderas nacionales y escudos grabados en ropa, gorras, delantales, toallas, mucha bisutería, cuadros e imágenes religiosas. Pero todos atendidos por orientales que no hablan español. La imagen de Nuestra Señora de Guadalupe en todos lados: remeras, delantales, toallas, pinturas, pulseras… En la puerta de algunos negocios, imágenes de bulto de casi 1,50 m de Santa Muerte para la venta.

Terminé mi recorrido en The Last Bookstore, una librería clásica, con un ambiente de militancia de izquierda, libros nuevos y usados, espacios para arte, algunas conferencias anunciadas. Era el antiguo edificio de banco. En una escalera, una imagen de “Nuestra Señora la Reina de la Librería Última de Los Ángeles”, una creación del artista David Lovejoy (2012).

Interior y exterior de Azusa Street “Prayer Tower”, fotos del autor.

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Exterior e interior de la Catedral Nuestra Señora de los Ángeles, foto del autor.

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Santa Muerte en las calles de LA

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“Nuestra Señora de la última librería de los Ángeles” de David Lovejoy (2012)

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